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viernes, mayo 08, 2009

Corre por el trabajo

Día rutinario, el de ir al trabajo, del cual dicho sea de paso, no es un trabajo que me haga sentir bien, ni que me agrade. Lo detesto, pero lo necesito. A veces pienso en el trabajo perfecto y pienso que no hay un trabajo perfecto para una persona tan indescifrable como yo. Creo que el trabajo perfecto es algo que es casi imposible de encontrar o lograr, a menos de que yo sea mi propio jefe. Y para eso, las enormes cantidades de dinero, (de la cual no cuento), hacen falta para lograr algo así en un mundo material y desgraciadamente real del cual vivimos.


En el trabajo que tengo y del cual me quejo casi a diario, creo que el candidato a encajar seria una persona humanitaria y bondadosa, alguien que tenga paciencia de millones de personas en este mundo. Yo para eso tengo que prepararme psicológicamente en casa, ya sea ver algo gracioso en youtube o alguna noticia que me motive a sentir que mi vida no es tan jodida como los que salen en las miles trágicas noticias del mundo. Esto lo tengo que hacer para crearme un caparazón que soporte 4 horas de angustiosas llamadas de personas de todos los estados clamando por ayuda, muchas de ellas sin un centavo en el bolsillo.

Algo que siempre me pregunto, es como tienen u "obtienen" dinero para las drogas y no para rehabilitarse? Otros simplemente piden directamente la ayuda de un gobierno "generoso" que les pague el tratamiento y lo piden con clamor y tanta prepotencia, como si yo tuviese la culpa de su problema de drogadicción o alcohol. Pero ante todo esto tengo que ser paciente y proveer de la información necesaria, que de algún modo u otro ha de ayudarles. Sin embargo, la verdad es otra y yo la sé. Los lugares y sitios de tratamiento están atiborrados de millones de gente que necesitan esa misma ayuda y están esperando por meses una cama en algún lugar del estado en que habitan. La lista es interminable según las opiniones de los mismos que llaman a reclamar por un cupo. Y nuevamente, yo qué culpa tengo? Me pregunto!, pero tengo que proveerles con mas información por si alguno de ellos se apiade de mis “clientes”. No solo están ellos, sino también los profesionales en el campo de rehabilitación y tratamiento, que en realidad son más especiales que los propios adictos en cuestión. A veces siento que ellos son los que necesitan más ayuda psiquiátrica que los mismos pacientes. La mayoría llama para que les haga su trabajo por el teléfono o por unas preguntas que en realidad no sé si son una broma o lo hacen para testear tus conocimientos y sobre todo tu paciencia. La gente también llama para pedirte el número de lugares que en realidad no tienen nada que ver con el área en que trabajo.

Es así que pasan mis horas de interminable paciencia, paciencia que a veces ya no me da para tanto y tengo que ir al baño a maldecirlos, a putear a mi trabajo, a pensar a regresarme a Perú, a salirme de ahí y buscar algo mejor, pero siempre digo – “al menos tengo internet, tengo un horario flexible, y tengo el gimnasio gratis”- Pero que mas tengo?. Tengo casi dos años y me dio trabajando en el mismo lugar. Algo que no me hace sentir orgulloso.

Los “sobrevivientes” de este trabajo son pocos, ya sea por que sea aburrieron de este trabajo o por que los sacaron por no cumplir políticas de la empresa, que para mi parecer son mas imprecisas que el mismo sentido de existir una línea de "ayuda" de este tipo. Luego de 4 horas de trabajo, tengo que ir al gimnasio del edificio donde trabajo a desfogarme de las puteadas, insultos, maldiciones, racismo, sarcasmos y demás demonios que recibo a diario por teléfono de mis queridos clientes (por así de algún modo llamarlos). "Clientes" traduccion de la palabra de “customer” a como se les llama aca a la gente que llama a mi trabajo. Es irónico por que ellos parecen tener cierta categoría y definición clara porque son “clientes” de nosotros, porque se toman todas esas atribuciones al llamarte y exigirte la ayuda.
Al llegar al gimnasio corro 1 milla y media en menos de 15 minutos (hoy lo hice en 13) que es lo requerido por un test físico que realizan en Border Patrol. Hago unas pesas unos abdominales y golpeo a mi sombra cargando 10 libras en cada mano. Sudo como un puerco, y gracias a Dios termino exhausto y con ganas de retomar el trabajo para 4 horas más de eterna paciencia. Ahora uso un “hand sanitizer” para evitar cualquier contagio de gripe (sobre todo la mal llamada porcina) que esta como tema de moda en muchos países. Llego nuevamente a contestar teléfonos y ahora espero por la salida.


Creo que los únicos días que no me molestan es cuando recibo el cheque de mis remuneraciones. Y es un cheque decente con el cual sobrevivo a una recesión mundial . Hoy recibí ese cheque y hace de algún modo que deteste menos mi trabajo. Por lo pronto queda solo esperar buenas nuevas. Y no más llamadas!

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